Siempre en 26, Mensaje de Tony Guerrero a nombre de los Cinco


Queridos amigos:

En pocas horas, todo nuestro pueblo estará celebrando, con júbilo y alto espíritu revolucionario, el 58 aniversario del asalto al Cuartel Moncada, acontecido aquel 26 de Julio de 1953 que se inscribió en nuestra historia con heroísmo y sangre joven, y que marco el comienzo de la lucha definitiva por nuestra independencia, dirigida por Fidel.

Varios amigos me han escrito sobre las actividades en diferentes países del mundo, en las que se reafirma el apoyo a nuestra patria y su Revolución.

Quiero enviarles un poema de Angel Augier, cuyos versos encierran la esencia de esa dura y victoriosa lucha y, al mismo tiempo, expresan el sentir de todos los revolucionarios que sabemos honrar a nuestros héroes y ser fieles a nuestra redentora historia.

Poema XXXVI de Isla en el tacto (1965)

Desde los huesos y la sangre

que forman la entera sustancia de tu suelo,

desde esa profundidad de historia y sueño,

isla mía, desde tus cicatrices

y tu angustia; desde las entrañas

en carne viva del pueblo, desde su agonía,

emergieron estos hijos tuyos,

con barbas como raíces que hasta el rostro llegaron

ascendiendo en lenta, segura trayectoria

desde el tiempo y la pólvora,

trepando por las venas desde la tierra amarga

sacudida de cóleras;

subiendo ardientes y rebeldes

por el tejido verde de olivo y esperanza.

Delante, Fidel Castro,

el de las tempestades en el pecho,

con su carga de insomnios y relámpagos,

de gritos acumulados en la noche, recogidos

a lo largo de tu tiniebla, recogidos

a lo largo de tus lagrimas, patria:

gritos de terror y de hambre,

de lucha y herida y muerte y renacer.

Para llegar así de lejos,

de lo profundo y de lo alto

con el resplandor en las manos

de la estrella de fuego de la Revolución,

fue preciso asaltar la ciudadela de la noche

en una madrugada de disparos

y de pechos y vísceras desnudos,

de sangre y de cadáveres,

y después sentir que golpean los muros y las horas

y la oscuridad de los días secuestrados

y el látigo del odio en los jardines

y los rostros de la piedra

y que muerde el exilio

con dientes fríos y crueles.

También fue necesario

acudir hasta ti venciendo el cerco

de agua y de crimen, el cerco

de bruma y oleaje, la barrera insular

de vientos y ladridos y cuchillos

y de pronto la noche

y el rastro de la sangre y el sollozo

y el difícil camino recorrido

desde que la primera vena salto de amor a la justicia

y la primera voz encendió la protesta

y la lenta carrera de la luz, pero exacta

en su momento de decapitar la tiniebla,

y era sitio de nubes y montañas

y el cubano alzo su corazón y su brazo

a la altura mayor a que su tierra asciende.

Desde el Turquino, como en avalancha,

desde la Sierra Maestra, el color que se fija,

con la fiel imagen de la verdad combatiente

de las aguas del Cauto,

descendieron estos hijos tuyos, patria nuestra,

de barbas vegetales y voces resonantes

como clamores surgidos de tus propias raíces.

Cinco abrazos, desde cinco prisiones estadounidenses.

¡SIEMPRE EN 26.

¡VENCEREMOS!

Tony

25 de julio de 2011

FCI Florence

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