El reclamo incontenible


Ricardo Alarcón de Quesada

Que crezca incontenible el reclamo por la liberación de los Cinco. Quiero sumarme al mensaje leído por el compañero Miguel Barnet. A todos conmovió la noticia de que un grupo de muy notables actores y artistas de Estados Unidos se unieron para solicitarle respetuosamente al presidente Obama que haga justicia y ponga fin al sufrimiento de Cinco cubanos que padecen duro cautiverio sin haber ofendido a Norteamérica, sin haber causado daño alguno a nadie.

Saludamos con gratitud el noble gesto de quienes representaron lo mejor de un pueblo que siempre será nuestro hermano.

Con nosotros Alicia, la siempre admirada y querida Alicia Alonso. Ella sintetiza como nadie la amistad entre los pueblos, ella, la más alta expresión del humanismo y la vocación universal de nuestra cultura, su más perfecta joya.

Los Cinco son ejemplo insuperable de altruismo y sacrificio por los demás, por la Patria, por la vida. La de ellos es una historia de auténtica solidaridad humana, una historia de amor.

El día que cumplió 43 años Gerardo Hernández Nordelo recibió un extraño regalo. La Corte de Apelaciones se negó a rectificar los errores que había reconocido en su caso y ratificó la doble cadena perpetua que pesa sobre él.

En el mismo fallo los jueces anularon las sentencias impuestas a Ramón, Antonio y Fernando y ordenaron que fueran reducidas.

Esa noche por teléfono escuché la voz de Gerardo: “Profe, confíen en mí, yo aguanto lo que tenga que aguantar, pero salven a mis hermano, traten de aliviar la situación de ellos. Yo aquí seguiré resistiendo lo que tenga que resistir. Confíen en mí”.

Tratamos de cumplir su petición atravesando numerosos y complicados procedimientos.

Lo más difícil, sin embargo, fue convencer a sus compañeros. Para ellos era
inconcebible que su injusto castigo fuera mitigado mientras se le negaba
completamente a Gerardo. Esa es una cualidad que distingue a Los Cinco.

Cada uno de ellos se preocupa más por la suerte de sus cuatro hermanos que por la situación propia. Ellos merecen toda nuestra solidaridad porque han entregado lo mejor de su juventud para que otros vivan. Que muchos se sumen a la iniciativa de la intelectualidad norteamericana auspiciada por el Comité Internacional por la Libertad de Los Cinco.

Que crezca incontenible el reclamo por su liberación. Que en ellos se cumpla la promesa de los Beatles. Vaya a Gerardo, Ramón, Antonio, Fernando y René el verso del cuarteto inmortal: “al final el amor que recibirás será igual al amor que diste”.

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