Aclaraciones imprescindibles sobre el artículo de Página 12


En su edición del 10 de diciembre,

    Página 12 publicó

un artículo comentando la reducción de las sentencias de Antonio, Ramón y Fernando, tres de los Cinco cubanos presos injustamente en los Estados Unidos desde hace más de once años.

El noble semblante de Ramón en la enorme foto que preside la nota lo dice todo. Sin embargo en el desarrollo de la noticia, hay algunas imprecisiones que es necesario aclarar. Sobre todo porque se trata de cinco hombres inocentes que, si fuera por el gobierno y la justicia estadounidenses, deberían terminar sus vidas en prisión.

En primer lugar, Gerardo Hernández, Ramón Labañino, Antonio Guerrero, Fernando González y René González no fueron acusados de cometer espionaje sino de conspiración para cometerlo, lo cual es una diferencia sustancial.

Como el gobierno carecía de pruebas para acusarlos de espías, los acusó de conspirar para serlo. Así no tendría que presentar hechos concretos. Le bastaría con inducir en los jurados la idea de que si bien no transmitieron a Cuba información sensible sobre la seguridad nacional de los EEUU, estaban intentando hacerlo y seguramente lo lograrían en algún futuro incierto. Sobre estos endebles argumentos la fiscalía armó toda la acusación. Tenía una carta a su favor: el juicio se realizaría en Miami, sede que la jueza Joan Lenard se negó obstinadamente a cambiar, a pesar a los reiterados pedidos de la Defensa.

El 9 de agosto de 2005 marcó un hito trascendente en el largo proceso de apelación: tres jueces en quienes la Corte de Apelaciones de Atlanta había delegado la responsabilidad de decidir, determinaron revocar las condenas de Gerardo Hernández, Ramón Labañino, Antonio Guerrero, Fernando González y René González y ordenaron un nuevo juicio.

Los jueces hablaron de una tormenta perfecta de prejuicios en contra de los acusados y en un escrito de 93 páginas, aprobado por unanimidad, afirmaron:
“Ellos (los cinco) apelaron sus condenas, sentencias y el rechazo a su
petición a celebrar un nuevo juicio argumentando, entre otras cosas que el prejuicio generalizado de la comunidad contra Fidel Castro, el gobierno cubano y sus agentes, así como la publicidad que rodeó al juicio y otros sucesos acaecidos en la comunidad se combinaron para crear una situación en que no podían recibir un juicio justo e imparcial. Estamos de acuerdo, revocamos sus condenas y ordenamos la celebración de un nuevo juicio”, concluyeron.

A diferencia de la Jueza de Miami que no permitió que los abogados de los Cinco utilizaran el argumento de defensa por necesidad, estos tres jueces reconocieron las acciones terroristas dirigidas en contra de Cuba por los grupos violentos del exilio cubano que operan en la Florida, considerándolas como parte de las circunstancias a examinar en este caso:
“La evidencia – dijeron- sacó a relucir las actividades clandestinas no sólo de los acusados sino también de varios grupos de exiliados cubanos y de sus campos paramilitares que continúan operando en el área de Miami”… “La percepción de que estos grupos podían inferir daños a los jurados que emitieran un veredicto desfavorable a sus puntos de vista, era palpable”, agregaron.

En su decisión la Corte identificó a Alpha 66, Brigada 2506, Hermanos al
Rescate, Cuba Independiente y Democrática, Comandos L, Fundación Nacional Cubano Americana y otros, reseñando las acciones armadas en las que han estado involucrados. En ese mismo documento, Luis Posada Carriles es calificado como “un exiliado cubano con una larga historia de actos violentes en contra de Cuba”. (Ver Opinión de la Corte de Apelaciones del Onceno Circuito, United States of America vs.Ruben Campa).

De no haber sido por las enormes presiones del Gobierno para que ese fallo se anulara, los Cinco estarían libres desde hace tiempo. Finalmente el 4 de junio del 2008, los mismos jueces que en el 2005 habían ordenado un nuevo juicio, confirmaron las convicciones de los Cinco limitándose a reenviar los casos de Antonio, Ramón y Fernando al tribunal de Miami para que les fueran reducidas las sentencias.

En cuanto a Gerardo Hernández, condenado a dos cadenas perpetuas consecutivas más quince años, tampoco está acusado de homicidio, como dice el artículo erróneamente, sino de conspiración para cometerlo. El llamado cargo 3 le fue impuesto siete meses después de presentada la acusación, relacionándolo falsamente con el derribo de dos avionetas de la organización terrorista Hermanos al Rescate y de la muerte de cuatro de sus pilotos, hecho ocurrido el 24 de febrero de 1994 cuando, después de numerosas violaciones de su espacio
aéreo y muchas advertencias, el gobierno cubano derribó los aviones, en un acto de legítima defensa de su soberanía.

Al respecto, la Jueza Kravitz explicó su opinión en disenso con la mayoría en trece páginas incluidas en el fallo del 4 de junio del 2008. Luego de un pormenorizado relato de los hechos, en el que se describen con precisión las reiteradas violaciones al espacio aéreo cubano por parte de Hermanos al Rescate, las advertencias del gobierno de Cuba y las declaraciones hechas por el propio Basulto como testigo en el juicio, la jueza concluye que el gobierno no consiguió presentar suficiente evidencia de que Hernández hubiera
participado en acuerdo para derribar aviones en modo alguno.

“Ninguna de las comunicaciones interceptadas que el gobierno presentó en el juicio muestra un acuerdo para derribar aviones. En el “mejor de los casos” demuestran un acuerdo para “confrontar con Hermanos al Rescate. Pero esa confrontación no necesariamente implica un derribo…”

En el alegato que pronunció durante las vistas de sentencia, el 12 de
diciembre del 2001, Gerardo dijo:
La Fiscalía dijo en esta Sala, durante sus argumentos finales, que Gerardo Hernández tiene sus manos manchadas de sangre. Me pregunto quién tendrá realmente las manos manchadas de sangre, si yo, o el individuo (se refiere a José Basulto, líder de Hermanos al Rescate) que disparó un cañón contra un hotel de La Habana lleno de personas; que es el mismo individuo que aparece en la evidencia de este caso planificando introducir en Cuba armas antipersonales; la
misma persona que se cansó de desafiar abierta y temerariamente a las
autoridades cubanas violando las leyes de aquel país, las de este país, y las normas más elementales de la aviación internacional; la misma persona que no solo no tuvo ningún reparo en llevar a esos jóvenes a la muerte, sino que en los momentos de mayor tensión, cuando aun podía interrumpir sus planes, no lo hizo, y en cambio dejó grabada su risa para la historia mientras sus compañeros morían. Esa persona si tiene sus manos manchadas de sangre, y sin embargo a los señores
fiscales no les importó cuando estrecharon esas manos en reiteradas ocasiones, incluso en esta misma Sala. Tampoco les importó a los fiscales ni a las máximas autoridades del FBI de Miami compartir con esa misma persona la tribuna y la euforia durante la conferencia de prensa el día del veredicto.

Contradictoria actitud de quienes dicen representar la ley.

Sobre Gerardo, los jueces de Atlanta dijeron que también le hubiera correspondido el “beneficio” de que se le redujera su sentencia pero que ello no tendría sentido ya que está condenado a cumplir dos cadenas perpetuas más 15 años.

Como si esta condena no fuera en si misma, un disparate y muestra de un ensañamiento atroz, Gerardo está sometido al castigo adicional de no haber podido recibir la visita de Adriana, su esposa, en estos once largos años porque el gobierno de Bush primero y ahora el de Obama, le han negado la visa por undécima vez.

Los casos de Olga Salanueva esposa de René y de Adriana Perez O´Connor, esposa de Gerardo, sumados a las enormes trabas sufridas por todos los demás familiares, han sido mencionados por Amnistía Internacional en su informe del 2008, como ejemplo de violación a los derechos humanos por parte del gobierno de los EEUU.

Durante mucho tiempo existió un mandato no explicitado pero igualmente efectivo para ocultar este caso a la opinión pública dentro y fuera de los EEUU. Sin embargo, ese muro de silencio se desmorona lentamente y la verdad se abrirá paso, inexorable, para poner fin a esta terrible injusticia.

Tomado del Comité Argentino por la Libertad de los Cinco
comiteargentinoporloscinco@gmail.com

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