¿Qué hará la Corte Suprema?


Por Yoerky Sánchez Cuéllar
El pasado 30 de enero los abogados de la Defensa en el caso de los Cinco cubanos indebidamente presos en los Estados Unidos presentaron su apelación ante la Corte Suprema de Justicia de ese país, después de que todos los caminos anteriores fueron cerrados por mecanismos violatorios del Derecho Internacional y de las propias leyes norteamericanas.

El caso nunca debió llegar hasta la máxima Corte. Durante los más de diez años que llevan encarcelados existieron oportunidades en que la verdad pudo abrirse paso. Sin embargo, el comprometimiento de las autoridades norteñas con los grupúsculos existentes en Miami, impidió el regreso de los jóvenes antiterroristas a su patria. Cualquier fallo en la Corte de Apelaciones de Atlanta a favor de la verdad resultaba condicionado por el ambiente anticubano prevaleciente en la Florida.

Recuérdese que en agosto de 2005 tres jueces dictaminaron que los Cinco eran inocentes y luego de la reclamación de la Fiscalía, un panel de diez “letrados” expresó lo contrario. ¿Qué justifica tal contradicción, el que unos digan una cosa y después aparezca otra? ¿Cuántos intereses ocultos inciden en la demora del proceso y el no cumplimiento de la justicia?

En junio de 2008 Atlanta volvió a fallar. En esta ocasión para pedir que tres de ellos —Fernando González, Antonio Guerrero  y Ramón Labañino— fueran nuevamente resentenciados por la misma jueza que los condenó en el 2001. A Gerardo Hernández y René González  apenas los mencionaron. Al primero se les mantuvo las dos cadenas perpetuas más quince años, y a René los quince años de prisión.

Ahora la instancia suprema deberá, si así lo desea, examinar los criterios de los abogados defensores. Uno de ellos, Richard Klugh, declaró recientemente que en la reclamación pidieron sean revisadas todas las condenas, ante la mala conducta de la Fiscalía, la selección impropia y discriminatoria del jurado, y la negativa del XI Circuito de la Corte de Apelaciones de Atlanta a otorgar un cambio de la sede.

También se argumentó que la condena a Gerardo por conspiración para cometer asesinato debió ser revertida, y revocada su sentencia a cadena perpetua por conspiración para espiar, junto al hecho ilegal  del  cambio de las reglas en medio del proceso.

Para Klugh, quien  ha estado en el equipo de la defensa de los Cinco desde que fueron arrestados en 1998, la sede constituye uno de los aspectos fundamentales de la ley norteamericana.  «No importa cómo está ideado un sistema. Si usted tiene un juez o un jurado que está dispuesto a ser influenciado por pasiones y presiones locales, lo que usted posee es un dictamen acosado y no existe justicia en ningún sentido», dijo.

Un ejemplo evidente resultó el juicio por el atentado en un edificio federal Oklahoma City en 1995, que costó la vida a 168 personas, entre las que estaban 19 niños. Las vistas orales fueron trasladadas hacia Denver, a 200 millas del lugar del siniestro, para evitar prejuicios del jurado. Sin embargo, la defensa de los Cinco solicitó mover el proceso a unas escasas 25 millas de Miami, a Fort Lauderdale, y ese derecho no fue concedido.

Otro elemento importante es que para la apelación se contó con la asistencia de Thomas Goldstein, considerado uno de los cien abogados más importantes en los EE.UU., quien ha discutido 20 casos en la Corte Suprema y es profesor de «Litigios en la Corte Suprema» en las escuelas de Leyes de Stanford y Harvard.

En entrevista concedida por Goldstein a la cadena televisiva Democracy Now después de la apelación del 30 de enero, este expresó: «Los jueces tienen la potestad de escoger cuáles casos van a  escuchar, a diferencia de los tribunales de apelaciones o de los tribunales en general. Así que,  la primera cosa que hacemos es solicitarles a ellos que decidan si van o no a escuchar los argumentos.

«Hemos dicho que este presenta realmente cuestiones increíblemente importantes acerca de la justicia, y en el contexto de las relaciones internacionales. Por tanto, es esencial que ellos se involucren en el mismo.
«Pensamos que constituye una locura creer que podía haber un juicio justo en el ambiente anticastrista de Miami, cuando usted está hablando de juzgar a agentes del gobierno de Castro. Y estamos muy preocupados acerca de la selección del jurado.»

Según Goldstein, en el mes de mayo los jueces decidirán si escuchan o no los argumentos presentados, y entonces si lo hacen, habrá una respuesta para finales de este año o en el 2010. El gran problema radica en que esta Corte revisa muy pocos de los casos que le llegan.

Mientras tanto, los patriotas cubanos permanecen con una fuerza indoblegable, en espera del día de retorno a su familia, a la tierra que tanto han defendido. Nada los amilana porque saben que la razón está de su parte y que ella vencerá, a pesar del odio enemigo y  las injusticias de las cortes.

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